Por una milanesa
Una tarde yo estaba jugando un 3 contra 3 en la cancha de afuera y de repente vemos que se arma un alboroto bárbaro en la cantina la gente se había amontonado en la puerta de la cantina y uno pego el grito que alguien se había caído y se había abierto la cabeza, nosotros paramos de jugar y nos pusimos a mirar pero como había mucha gente amontonada no se veía nada así que yo dije “che, no den bola algún gil se cayo, dale sigamos jugando” y así lo hicimos, pero la gente no se movía y cada vez eran mas personas que se acercaban a mirar que había pasado. Como buenos chusmas que éramos también nosotros no aguantamos más y fuimos a ver quien había sido el gil que se había caído. Salimos corriendo y cuando llegamos a donde estaba el tumulto no se podía ver nada porque las personas que estaban ya mirando habían bloqueado la visión a si que como yo era (y soy) cortito me empecé a meter entre la gente hasta que llegue al frente y OH! sorpresa el gil que se había caído resulto ser mi madre, mi vieja estaba sentada en el banco bañada en sangre porque se había caído desde las escaleras de la entrada hasta el portón o sea que había sido una caída bastante grande unos 10 o 12 escalones. Por suerte no paso nada a mi vieja le pusieron unos puntos en la ceja y eso fue todo una cicatriz y nada mas.
Resulta que mi madre ese día estaba en la cantina con Inés la cantinera y un tipo pide una milanesa, Inés se dio cuenta que no tenia mas pan así que le pidió a mi madre si no le podía hacer el favor de ir rápido corriendo a la panadería a comprarle pan mientras ella hacia la milanesa, mi madre salio corriendo y por eso se tropezó con una falla en el cemento que había justo antes de bajar las escaleras y con el envión salio despedida pegándose en la cabeza y abriéndose la ceja.
Paso una semana mas o menos de esto y mi madre tenia una venda en la cabeza con una gasa y mi tía abuela vino de visita como todas las semanas cuando vio a mi madre así le pregunto con asombro “¿Ay que te paso nena?” y mi madre le hizo todo el cuento de que un hombre había pedido una milanesa y que ella salio corriendo y por no mirar se tropezó y se cayo de las escaleras y que se había abierto la cabeza. Mi tía la miro asombrada a mi madre e hizo un silencio corto pensando y después como pensando en voz alta nos dijo “Ay nena y el pobre hombre se quedo sin milanesa”.
Yo largue la carcajada y eso me quedo para siempre en la memoria, pero al final mi tía tenia razón el hombre se quedo sin milanesa nomás.
El Chopo.