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El coreano |
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Antes que estuviera Borba de canchero había otro canchero que se llamaba Jhony, el Jhony fue el que hizo la casa donde ahora vive Borba, hasta el Jhony los cancheros no vivían en el club, mi abuelo tubo el gusto de ser canchero allá por los setentas, pero eso es otro cuento. Una tarde de verano a principios de los ochentas se jugaba una doma, yo era bastante chico así que no podía jugar pero si andaba en la vuelta como siempre, un calor impresionante, seria febrero, de repente de la nada aparece un chino, coreano, japonés o tailandés vaya a saber uno que era, la cosa es que el tipo aparece corriendo a todo lo que le daban sus cortas piernas gritando en su idioma el cual nadie entendía, miraba constantemente hacia atrás como si lo estuvieran persiguiendo y lo que hacia mas intrigante toda aquella situación era que el coreano estaba todo ensangrentado, o sea que le habían dado un biaba de aquellas. Se termino la doma, se termino todo, todos los que estábamos ahí enseguida nos pusimos a ver que pasaba que era eso, como nadie hablaba un carajo de coreano, chino o japonés no sabíamos que era lo que pasaba, el coreano estaba todo roto así que el Jhony tomo la posta y se convirtió en una especie de doctor, psicólogo, traductor, le hizo 11 mil preguntas que el coreano no entendió, el Jhony lo toco, lo manoseo lo mojo, le hizo lo que quiso y no le encontró diagnostico, ni psíquicamente ni, físicamente y mucho menos se pudo entender, convengamos que el Jhony tampoco era físico nuclear, pero con el diploma que se había ganado en la universidad de la vida creía tener las credenciales para ayudar aquel pobre ponja, así que lo sentó en una silla que tenia a fuera de su casa y le dio de lo primero que encontró que justo de “casualidad” era vino ( Jhony tenia esa particularidad todo lo arreglaba con vino) el coreano trataba de hablar pero el Johny le metía el vaso en la boca y le decía toma, toma que te va a hacer bien. El pobre coreano de a poco se fue ablandando y al ver que no venia nadie a buscarlo se fue tranquilizando y entrando en confianza, el coreano ya estaba bastante en pedo cuando yo me fui y quedo por esa, al otro día cuando volví al club el coreano seguía mamado pero eso si bien bañadito y con camiseta y short del Montevideo Basket Ball Club, el Jhony le encajo que era coreano por eso así le quedo, pero en realidad la certeza nunca la tubo se sabia que era de por ahí pero nada mas, el segundo y tercer día el coreano ya era uno mas, sentadito de rojo siempre con su vaso de vino, levantaba la copa si alguien lo saludaba y gritaba vaya saber que, el Jhony le enseño un par de malas palabras que el coreano repetía y se reía y aquello era bastante cómico, era como tener un mono amaestrado, amarillo y que tomaba vino. Así como llego un día desapareció y nunca supimos mas de el, se recupero de los golpes y se fue. Todos pensamos que el tipo se habría venido en uno de esos barcos pesqueros y tuvo algún lió con alguien y el tipo se comió la biaba y vino a caer en el club. En esa época el club era tipo el boliche el resorte porque 2 x3 caía algún personaje raro. Ese es mi recuerdo del coreano, los que peinamos canas nos acordamos bien de ese episodio.
El Chopo.
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