Aprendiendo básquetbol

Eduardo Miglionico  hoy es actor de cine y ha actuado en diferentes programas y en muchos comerciales pero por allá lejos en los principios de los 80 él era nuestro técnico en Minis cuando yo tenía entre 7 u 8 años más o menos.

Eduardo era un fenómeno con nosotros muy alegre y divertido  y era lindo practicar con el.

Hasta que llegaba el momento de la charla porque Eduardo tenia un sistema pedagógico muy a la uruguaya y muy a lo Montevideo B.B.C.

El nos hacia sentar en el piso en circulo y nos empezaba a hablar y a enseñar diferentes cosas del básquetbol siempre con la pelota en la mano y mirándonos atentamente, en aquellos años no existía la categoría preminis así que los que teníamos 5,6 o 7 teníamos que jugar con los que tenían 11 o 12.

Los que teníamos menos años frecuentemente nos desviábamos un poco de la charla y nos poníamos a jugar con el cordón del champion o a mirar el parquet o mirábamos el techo que en ese entonces tenia las vigas de madres y siempre estaba lleno de pájaros haciendo nidos y volando. Ahí venia lo no muy lindo para el que le tocaba porque si Eduardo te pescaba desatendiendo la charla te pegaba un pelotazo en la cabeza y te decía “¿atendé acá  que  estas mirando?”

El pelotazo te podía tocar en la cabeza como en el medio de la trompa eso era según diferentes factores una vuelta al Tachuela le dejo la boca como una urna apenas se le veía la separación de los labios. El sistema ese digamos que era medio bruto pero efectivo porque después que te tocaba a vos ya no desatendías más ni por esa práctica ni por las siguientes a mi me llevo unos cuantos pelotazos pero aprendí.

Cuando le tocaba a otro era lo mas divertido y te reías como loco pero cuando te tocaba a vos tenias 3 reacciones la primera de susto porque te sacaba del mundo en el que estabas  porque de repente andabas pensando en alguna cosa y el cimbronazo te traía de vuelta en un segundo, la segunda reacción era compartida entre bronca y dolor y la tercera era la educativa porque después del pelotazo podría venir un terremoto pero vos seguías mirándolo a el y con ello aprendías.  A veces después que hablaba tiraba preguntas así a cualquiera sobre lo que se había hablado y si no sabias algo tenias que hacer  alguna cosita desde correr unas vueltas hasta unas abdominales y por supuesto de yapa el infaltable pelotacito.

Como decía Juceca   Eduardo no era malo, pero tenia eso.

 

El Chopo.

 

 

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